Otro Mundo es Posible
La Existencia Sitiada, Eduardo Subirats, (Fineo: México 2007)
Hablar de nuestra era como una era de "Existencia Sitiada" implica
conectarnos con una voz íntima y viva que denuncia y espera al mismo
tiempo. Es obvio que quien denuncia no lo hace por amor al gesto sino porque
espera la producción real de un cambio, y que quien espera algo, no se
queda nunca simplemente sentado, sino que fertiliza activamente las condiciones
de producción donde serán depositadas las semillas para dicho
cambio. La Existencia Sitiada es una mirada retrospectiva sobre la realidad
terrorífica y angustiante que hemos presenciado entre la primera guerra
de Irak y el lanzamiento mediático de la Guerra Global de nuestra era.
Mediático -dice el autor- porque lo que vemos de esta guerra no es lo
que vemos sino lo que we watch. No vemos con todos los ojos invisibles que posee
nuestro cuerpo. Miramos distraída y pre- diseñadamente por los
medios de comunicación que son portadores del poder que determina nuestra
desoladora a-percepción de la realidad. Así, para "la mirada
vacía" del espectáculo de nuestra existencia sitiada, mirada
alejada de la dimensión chamánica de percepción sensorial
y espiritual del verbo "ver" capaz de unir la realidad de todo lo
existente con las fuerzas cósmicas, el verbo preciso para ver es "to
watch". Una mirada confusamente ubicada entre lo humano y el sistema electrónico
de signos, que no se relaciona, en absoluto, con las funciones de concentración,
análisis lógico o juicio intelectual. "Watching designa una
mirada que no ve". "La tesis se ha repetido una y otra vez como un
dogma de fe: no importa que sus imágenes sean falsas, sus categorías
delirantes y sus productos superfluos. Es indiferente que los medios llamen
negro a lo blanco y blanco a lo negro. De la felicidad individual que proporciona
la Coca-cola hasta la redención de la humanidad a través de la
Guerra contra el Mal, cualquier necesidad puede elevarse a principio objetivo
de una verdad absoluta y en valor verdadero y universal por el sólo hecho
de ser difundida globalmente y reproducida indefinidamente por las redes electrónicas
de comunicación, y sostenidas por sus poderes económicos, administrativos
y políticos." Las posibilidades técnicas, financieras e institucionales
que difunden estas verdades absolutas y modelos de vida imitables, son precisamente
las posibilidades que confieren a los mass media un nuevo tipo de poder en la
historia de la humanidad, cuyo totalitarismo tecnológicamente expansivo,
ya no es simplemente -y como si aquello hubiera sido poco- un asunto propio
de la civilización industrial.
A comienzos del s.XX, Georges Simmel trazó el problema del principio
de racionalidad funcional e interés monetario que colonizó en
Europa a las memorias individual y colectiva, y a todas las formas de sensibilidad
que esta sociedad poseía ya más o menos establecidas como corazones
ético y estético de su cultura. Este desvanecimiento de la mirada
perceptiva y espiritual pasada a llevar por el interés monetario, se
relaciona también con el concepto de "espectáculo" acuñado
más tarde por Guy Debord. La lógica del espectáculo está
subordinada a la economía mercantil más abstracta y racionalizada,
es decir a la política de los signos como protagonista de todos los niveles
de la vida. El entendimiento de los sistemas de signos como protagonistas de
la vida humana, cuyo poder totalitario Walter Benjamín ya había
percibido y formulado, fue en otro nivel que el económico -en un nivel
estético- desarrollado periódicamente por los manifiestos, teorías
estéticas y propagandas de las vanguardias artísticas del s.XX.
La noción de la obra de arte como sistema de signos con valores maquinistas
y belicistas, se complementaba con la emancipación del llamado a la irracionalidad,
propagada por los movimientos surrealista, futurista, dadaísta, etc.,
que otorgaban una dimensión estética a las fuerzas económicas
y políticas que crecían simultáneamente convirtiéndose
en poderes totalitarios de estado.
Podemos hoy, en nuestro siglo y sólo a la luz de la percepción
y con la ayuda de escritores videntes, percatarnos de la manera en que estas
fuerzas económicas y políticas tienen el poder de mimetizarse
en aparatos fácilmente confundibles con objetos estéticos. Perspectivas
de observación como los "Cultural Studies" o maquinaciones
coloniales como los "Performance Studies", o ejercicios castradores
de la creatividad como los programas de "Creative Writing", o economías
de subsistencia como los "Transdisciplinary Studies" tan de moda en
la academia norteamericana, son algunos ejemplos de lo que peligran las artes
y las tradiciones culturales milenarias cuando las fuerzas económicas
del pentágono subyacen en la manipulación de un sistema de signos
que se conforma como aparato-modelo de estudio y comparación, reclutando
súbditos que se aglomeran en los confines de una misma lengua no babilónica.
Esta es la lengua a la que se refería Nietzsche del hablar complicado
por no tener nada qué decir. Hemos visto las conferencias, hemos asistido
a los memorials, hemos aplaudido en infinitas talks y lectures que nunca dicen
nada. Porque existe, culpable y gateando apenas, una perversa relación
entre el totalitarismo que hace de nuestras vidas un estado de sitio y las políticas
intra-muros de ciertas instituciones paralizadoras. La lucha por el poder es
infinita y el acto de lavarse las manos por no saber lo que se hace, tan común
como aquel del que han tenido que defenderse posterior a sus acciones, los torturadores
que han ignorado en su momento el daño que causarán por generaciones
a la especie humana.
La Existencia Sitiada es un libro en estado alerta. El punto de partida para todo cambio futuro desde un lugar dionisíaco de turbulencias vitales compuesto por la disonancia y el horror existencial pero matizado de encantos que nos alejan de su fatalidad. Y, como dijo Nietzsche al final del Nacimiento de la Tragedia, cuando las fuerzas dionisíacas se vuelven demasiado poderosas -como entonces, como ahora- podemos estar seguros de que Apolo está muy cerca, esperando envuelto en una nube, y que los ricos efectos de su belleza podrán ser atestiguados por las generaciones posteriores.
*Pia Leighton es una poeta chilena residente en New York que actualmente
escribe un libro de ensayos sobre la Antipoesia de Nicanor Parra.